domingo, 25 de septiembre de 2011

Desahogo I

Amárgamente amargada. Siempre he de estar así, siempre llorando por culpa de alguien al que cada vez he de tener menos en cuenta y al que sé que no me tiene porqué doler lo que me dice.

No sabe más que hurgar en aquello que sabe que me duele, ¿acaso no recuerda antiguas conversaciones? Está cabreado y lo ha de pagar con alguien bajo la apariencia serena y de la que intenta ocultar su verdadero objetivo: compartir su enfado. Parece que es su forma de hacersele llevadero su calvario: echar en cara, descalificar al otro, hacerle sentir inferior, y él, por consecuente, superior.

Debe de quererle mucho, pues yo, de haber sido ella, le hubiera puesto las cosas claras y a él lejos. Retozo en la mas pura mierda esa actitud y esa mentalidad. Ni tan siquiera se dignó a reconocer aquello que le puse en bandeja... todos saben el verdadero propósito de aquella benigna conversación, y él, cobarde como no podría ser de otra manera, lo desmintió.

Gracias a él tengo que hacer cosas que realmente no quisiera y no precisamente por su persona si no por otra. “Gracias”, por insuflarme las ganas de poner tierra de por medio.   

2 comentarios:

  1. BO! Me encanta verte por estos mundos, así podré disfrutar leyendo tus relatos! Sabes que me encantas mimimi ♥



    Eban

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